NATURALEZA ABIERTA.

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Es en la naturaleza abierta, dentro de la serenidad,
fuera de todo desasosiego,
en el caminar de entre los arboles,
al cruzar un pequeño río, escuchar su sonido,
es en esa tranquilidad dónde nos animamos,
pacíficamente pero con ímpetu interno,
nos relacionamos con el medio natural,
tan olvidado muchas veces, 
es ahí dónde nos hallamos en un nuevo renacer,
en cada minuto que pasamos en él,
acompañados del cantar de los pájaros,
del sonido de las hojas al moverse, 
de sus aromas, 
qué parecen escuchar nuestra esencia viva dentro de la meditación,
cuándo la compartimos, es ahí, cuándo,
hasta el movimiento del propio éter qué nos rodea,
lo empezamos a entender a comunicarnos con él,
recibiendo amplios mensajes, solidarizados mutuamente,
nos ayudamos, cuándo se llega a ese conocimiento extenso, 
pero tan sutil, en medio del vorágine de los sentimientos,
desembocados, ellos nos acompañan, dándonos a entender,
el amor por nosotros, cuándo así lo logramos,
y entonces...
es cuándo observamos que nunca estamos solos,
qué somos una grata unidad desde el amor, la bondad y la paz,
porqué todo eso somos y todo eso necesitamos, juntos,
en la obligación de ser lo que somos sin ser,
entonces entendemos y aprendemos en esa amplia comunicación, lograda y ya olvidada.

Cómo os extraño.

Por Montse Cobas.