CUENTOS CON MENSAJE. LA SALVACIÓN. Hay! dos opciones... Por Montse Cobas.


Hoy , ya qué de salvación, vamos, comparto con Vosotros, el siguiente cuento o relato, contenido en mi libro "Cuentos con Mensaje"

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Un libro premonitorio y superación.

LA SALVACIÓN.

Hay! dos opciones...

Había una vez un planeta llamado Orus, en el cual vivían muchas especies. Una de ellas estaba dotada de inteligencia, del don de la comunicación y de la posibilidad de tener muchos sentimientos y formas de ser y vivir. Era muy parecida a la raza humana, solo que la fisonomía era algo diferente.
El sexo femenino tenía una apariencia muy bella. Eran altas, con el cabello rubio, muy cariñosas y con un amplio entendimiento de las circunstancias. Estaban bañadas por el sentimiento amor. Eran luchadoras y fuertes. Empedernidas ayudantes del mantenimiento de su raza y de sus congéneres, no admitían la violencia y todo lo que hacían eran dentro del término de lo justo y de la paz.
En el individuo masculino predominaban la terquedad y el egoísmo. Valoraba solo lo realizado por su mismo sexo y despreciaba a los que eran sensibles con el entendimiento o estaban implicados en las causas justas del planeta. Eran altos, robustos y normalmente de cabello moreno o cobrizo.
Las féminas estaban un poco cansadas de las actitudes de muchos de sus consortes, ya que dentro de su fortaleza, se encontraban cansadas de lo existente en su sociedad. Había una alta tasa de violencia en ciertas partes del planeta y un alto porcentaje de injusticias a nivel económico. Existían zonas en que la población pasaba hambre, siempre porque había alguien a quien le interesaba esa clase de pobreza. Se invertía en países donde se veía que se podían conseguir grandes beneficios sin mejorar el nivel de vida de sus habitantes.
Esto había causado un ambiente de discordia interior entre ambos sexos. La fémina había dejado de querer más de un hijo, pues se sentía injustamente tratada por la sociedad predominante, la del sexo masculino, a la vez que no veía en su planeta una posible buena vida a largo plazo para sus hijos.
Los varones, en su ansia de poder, dejaban muchas cosas y situaciones de lado, valoraban solo lo que les procuraba grandes bienes. Se olvidaban muchas veces de sus compañeras, pues se encontraban más a gusto con sus amigos. Encontraban mayor entendimiento en sus formas y se veían más afines a su manera de pensar y actuar.
El sexo femenino empezó a estar cansado de muchas situaciones que se daban: malos tratos por parte del sexo masculino, que abusaba de ellas a nivel laboral e incluso personal. El factor respeto estaba desapareciendo en muchos sentidos, sobre todo en lo que concernía a la mujer.
Muchas salían en grupos para ir al trabajo o en sus ratos de ocio. Si lo hacían solas se arriesgaban a encontrarse con algún individuo deseoso de sexo. Ante su superioridad y la creencia de que ellas se debían a ellos, las abordaban en el lugar menos pensado y las forzaban. Esto había hecho una gran mella en las mujeres.
Había hombres que no soportaban que ellas quisieran tener las mismas condiciones y derechos, y surgieron envidias, odios y venganza.
Ellas huían de ellos. Se esterilizaban, pues no querían quedarse embarazadas de salvajes, a la vez que ellos se volvían más agresivos por la dificultad de hallar sexo y el amor que sus compañeras les solían dar incondicionalmente.
Las mujeres, ante la situación que tenían en sus casas y entorno, se iban a vivir en grupos para conseguir subsistir, pues la que se alejaba del varón no era bien vista y era tratada injustamente por las rencillas creadas y mentiras por parte de ellos.
Había grupos de féminas que intentaban dialogar con los grandes dirigentes de la sociedad para intentar cambiar la situación, pero muchos no comprendían nada y se negaban a ello.
Un pequeño porcentaje del sexo masculino se unió a ellas. Entendió perfectamente la situación que se estaba dando hacia la mujer. Para muchas de ellas era la única manera de defenderse de los grupos discordantes. Estos hombres arriesgaban su vida por ellas y muchos morían defendiéndolas de manera muy dolorosa. Los asesinos se recreaban en hacerlos sufrir en venganza por su unión a ellas.
Estos pequeños grupos que se habían formado entre hombres y mujeres habían logrado una convivencia totalmente armoniosa con una calidad en el sexo nunca vista. Predominaba el amor en cualquier relación, en especial en la de pareja. Llegaron a un entendimiento y a una delicadeza sin precedentes. Los hijos nacidos de esas uniones eran seres especiales, con una gran fortaleza, inteligencia e entendimiento, por el ambiente del grupo en el que predominaba el amor. Habían creado pequeñas ciudades rodeadas de una gran fortaleza que cada vez eran más difíciles de proteger.
Los varones del exterior estaban llenos de rabia, y sus ataques eran cada vez más agresivos y duros. Les faltaban mujeres, pues cada vez había menos que se quedaran con ellos. En cuanto tenían oportunidad de ser ayudadas a salir de aquella vida en la que solo había dominio y violencia, lo hacían. La gran mayoría eran ayudadas por hombres sensibles, camuflados entre los hombres del exterior.
Si eran descubiertos, sabían que iban a tener la muerte más terrible que pudiera darse, tanto para la mujer a la que pretendieran ayudar como para ellos mismos. No les importaba, ya que se estaban viendo verdaderos casos de agresividad y sufrimiento entre las féminas y deseaban ayudarlas.
Los pequeños grupos decidieron que tenían que idear la forma de salir de la sociedad en la que estaban viviendo. Se comunicaban con otros grupos de otras ciudades. Intentaban hallar la forma de hacerlo. Cada vez se les hacía más difícil vivir en el ambiente que se había formado.
Los científicos mejor preparados buscaban un planeta donde pudieran formar una nueva vida. La mayoría lo hacían sin que lo supieran sus superiores, ya que no estaban de su lado. El plan estaba siendo llevado en el mayor de los secretos. Muy pocos lo sabían. Solo los de plena confianza y los que estaban dentro de los preparativos.
En las ciudades más apartadas estaban preparando grandes naves espaciales que pudieran llevar un gran porcentaje de pasajeros. Colocaban en ellas alimentos no perecederos, semillas y todo lo que les pudiera permitir subsistir un largo periodo de tiempo en otro lugar, hasta que pudieran conseguir los frutos deseados para su mantenimiento.
Cerca de estos lugares tenían pequeñas granjas, en las que vivían algunos animales que alimentaban para llevarse con ellos, fáciles de criar y que supusieran una manera de sobrevivir en caso de necesidad. No tenían intención de llevarse muchas especies, ya que pensaron que en el lugar donde se pudiera vivir tendría su propio ecosistema y no querían dañarlo.
Fue pasando el tiempo hasta que por fin encontraron un planeta en el que según todos los informes enviados se daban las características necesarias para que pudieran vivir en él. Mandaron una pequeña colonia de habitantes para que probaran las posibilidades de vida y del terreno. No tardaron en recibir la información que necesitaban. Al parecer era un planeta muy hermoso en el que no había vida inteligente, o por lo menos no se había detectado. Existía un gran número de especies animales, algunas muy parecidas a las del planeta donde ahora estaban viviendo.
Ese día se hizo una gran fiesta en todas las comunidades. Los habitantes del exterior se percataron de ello y ante la imposibilidad de saber lo que se estaba tramando atacaron un gran número de fortalezas. Hubo muchos muertos. Algunas féminas fueron raptadas para el menester de los violentos. Las que tuvieron oportunidad se suicidaron, ya que sabían lo que les esperaba. Esto aún los hacía más agresivos. Veían el rapto frustrado a la vez que sus necesidades.
Ante la falta de mujeres, los hombres violentos más fuertes y dominantes luchaban con los suyos para tener su necesidad sexual cubierta con el que perdía la pelea. Se originaron grandes batallas entre ellos. La situación en el planeta se había hecho insostenible.
Cada día había grandes pérdidas humanas que ocasionaban un deterioro muy grande en el aire del planeta, ya que no les importaba utilizar toda clase de armas. Destruían no solo vidas humanas, sino toda clase de vida.
Los ataques a las fortalezas eran cada vez mayores, y resultaba difícil mantener fuera a los del exterior. Esto hacía que los integrantes de ellas agilizaran los planes que tenían en mente. El armamento utilizado era cada vez de una tecnología más avanzada y dañaba gravemente la barrera que habían formado para impedir su entrada.
Los habitantes de las fortalezas en su última comunicación tramaron un plan para partir a gran escala hacia su nuevo hogar. Antes de empezar decidieron hacer grandes grupos con los hombres mejor preparados y más fuertes para buscar a las mujeres que habían sido raptadas. Se comunicaban con sus compañeras a través de un chip implantado detrás de la oreja.
La gran mayoría había muerto y las que quedaban estaban en un pésimo estado. Les costaba mucho esfuerzo hablar. Algunas estaban drogadas y no podían comunicarse con ellas, pero sabían que estaban vivas y conocían su ubicación a través del dispositivo. Éste les transmitía los latidos del corazón y dónde se encontraban.
El plan consistía en ir a buscarlas con una nave que se desplazaría bajo tierra. Normalmente a las mujeres raptadas las tenían en plantas bajas y sótanos, así que en principio no tenía que haber mayor problema. Era un sistema nuevo que jugaba con la improvisación y la falta de saber de los violentos.
Cuando fueron a buscarlas. Algunas de las mujeres no estaban en los sitios esperados, así que los hombres tuvieron que subir a plantas superiores. Muchos de ellos y las féminas que debían rescatar no salieron vivos del intento.
En la mayoría de las plantas superiores había enjambres de hombres. Era muy difícil para ellos pasar desapercibidos y los atacaban antes de llegar a la planta donde se ubicaban las mujeres. Éstas, desesperadas, hacían por salir defendiéndose como podían de sus raptores, pero no lograban salir con vida del forcejeo. Ellas, llegado cierto punto, hacían lo posible para que fuera así. Perdida la esperanza, preferían perder la vida.
Las bajas fueron muchas y quedó sitio libre en las naves espaciales. Para que no quedara ninguna nave en el planeta de la que pudieran hacer uso los violentos, repartieron la población entre todas las naves disponibles. Decidieron hacer salir todas a la misma hora para evitar que se dieran cuenta y evitar así ataques que podían ser muy graves. Para cuando se dieran cuenta ya estarían saliendo de Orus. Impidiendo de esta forma bajas innecesarias.
Usaron aviones que no se detectaban por los radares, y no hacían nada de ruido para desplazarse hacia el lugar donde se hallaban las naves. Desde allí, todos debían de salir al mismo tiempo.
No perdieron ni un minuto. Una vez que llegaron a ellas, subieron rápidamente y se colocaron en sus correspondientes asientos. Cuando hubieron subido todos, hicieron un comunicado a través de los altavoces diciendo que iban a salir. La mayoría suspiraron al dejar el miedo atrás. Otros lloraron de emoción y de tranquilidad al ver que al fin lo iban a conseguir. Una vez despegaron miraban a través de las pequeñas ventanas las tierras que habían sido su lugar durante mucho tiempo, con la esperanza de poder empezar de cero en el nuevo planeta.
Iba a ser un gran viaje de bastantes días y tendrían tiempo de conocerse mejor en las naves.
Un grupo de féminas durante el trayecto se percató de que un par de varones las observaban de una manera que las hacía estremecer. Las miraban con un deseo repugnante, de manera muy diferente a como las miraban sus compañeros. Tenían una pequeña sonrisa en su rostro, que parecía de satisfacción. Tenían las manos guardadas en los bolsillos, como si guardaran algo en ellos. Su esencia era totalmente diferente a la de los hombres que conocían de la fortaleza. Era totalmente oscura. Desconfiaban totalmente de ellos. Era una sensación que habían perdido en el tiempo que estuvieron en su última sociedad.
Lo que no sabían ellos era que ya había varios hombres tanto por delante como por detrás que los estaban observando desde hacia tiempo, esperando a aterrizar. Los hombres sensibles no usaban la violencia, así que tenían preparados unos aerosoles que inmovilizaban a la persona ante caso de necesidad.
Una vez llegaron al nuevo planeta fueron reconocidos como varones agresivos y los mantuvieron recluidos realizando tareas de cultivo. Estaban totalmente vigilados por el grupo. Hacían una limpieza mental cada día para poder eliminar el riesgo en ellos.
La nueva sociedad logró lo que quería, una nueva forma de vida muy especial y satisfactoria. Era un planeta realmente hermoso. Lo cuidaban como a ellos mismos y mantenían la belleza y la conexión entre ellos.
Agradecieron el nuevo estilo de vida, que fue posible gracias a su nueva tierra. Los seres que la habitaron con el tiempo lograron un índice de inteligencia muy superior al de la fortaleza. Consiguieron nuevas formas de vida dentro de la paz y de nuevas comunicaciones mentales, logrando una nueva raza muy superior a la anterior.
Orus terminó con el paso del tiempo quedándose sin vida inteligente. Se destruyeron entre ellos y acabaron con la gran mayoría de formas de vida existentes. Terminó siendo una gran luna sin vida. Sin mujeres no pudieron ampliar su raza ni cubrir sus necesidades como seres vivientes, y acabaron sumergidos en una gran violencia, sin equilibrio, ni organización ni entendimiento. Ellos mismos se encaminaron a la autodestrucción.
Los seres pacíficos formaron un lugar, una forma de vida sublime para todos los que habitan el nuevo planeta, al cual pusieron por nombre La Salvación.

Montse Cobas.

Derechos de autor reservados.


Dibujo realizado por Montse Cobas en el momento de la edición del relato, todos los dibujos del libro han sido realizados por mi, en base a.

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