Cuándo hace frío, puede incomodar, pero abrigándose bien, caminando a paso firme, respirando convenientemente, es loable, designa que la estación del invierno ya esta aquí, depurando hasta lo más profundo, ayudando a mitigar esas emociones que incordian, por sucesos que trae la vida, por decisiones que no nos agradan pero que hay que tomar, eso, qué está ahí y no tomamos en cuenta, pero está. Cuándo hace frío, todo se congela, hasta ese limite, se frena, se para, se media, existe, existimos en ese cambio. Todo se ve más fríamente, hasta ese punto, el álgido, ese, que la existencia a veces nos obliga a tomar, a sentir, a darnos cuenta, y entonces decidir. Cuándo hace frío, qué bien va una chimenea, observando, meditando, agradable, ese espacio dónde conocemos y nos conocemos, sintiéndonos, sintiendo, y así la vida sigue, meditando... qué pasos a seguir, llevándolo e intentando llevarlo lo mejor posible, momentos, espacios que no...
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