ESENCIAS. En el fluir de la niebla esta la esencia de la mañana, como la tuya y la mía lo hace delicadamente. Blanca y serena y con brillo. Se acercan y se tocan con disimulo, tanto... que no se nota. Acogiéndose al unisono, despacio muy despacio. Conociéndonos desnudos sin darnos cuenta. Se tambalea o afianza. Todo depende. Se agarran. Esencias delicadas que han sufrido. Marcadas. Sin darnos cuenta se descubren, dejan ver de que están compuestas. Con esencias diminutas de diversa índole, que llaman y nos dicen lo que nos duele. Poquito a poco nos conocemos, con miedo a hacernos daño, despacio muy despacio por eso vamos. Nos tocamos y apartamos, deseosos de volver a encontrarnos. Porque cuando el abismo del corazón llama, no se priva, la esencia del sustento reclama. Y así despacio, muy despacio nos avenimos, a lo que queremos y nos pide. Es la llama del sentimiento, que alardea de fuerte. Pero sin embarg...
Entra en un mundo real. La otra realidad.