SILENCIOS CAUTIVADORES.

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Nuestros errores, nuestras equivocaciones, pasadas, presentes....

Están inequívocamente en nosotros,

pensamos desde nuestra ignorancia sutil, desconocimiento y muchas veces ingenuidad,

y poca experiencia, qué todo está bien y estará, en momentos,

o etapas de nuestra vida, qué se abren ante nosotros, desconociendo lo qué nos deparan,

es en nuestra inexperiencia y poco saber dónde nos manejamos ante la vida y los presentes en ese momento, pensando e incluso sin pensar, accionamos felices, espontáneos, con la ilusión de qué todo irá bien, y qué no existen riesgos, dónde por desgracia, nos encontramos sin darnos cuenta, en la realidad,

sí existen riesgos, sí nos puede ocurrir lo indeseado aunque no lo pensemos,

nuestros miedos y nuestra educación o no educación nos arrastra sin remedio a la posible hecatombe,

diversión, felicidad, o enfrentándonos al riesgo impensado, sin apenas poder reaccionar por lo abrupto,

por la sorpresa desagradable, de qué todos somos diferentes, y a veces mucho, y qué es en esa diferencia,

dónde nos podemos encontrar con actos hacia nosotros, con equivocaciones propias y con ello vivencias desagradables, qué a nadie le gustaría vivir, sin embargo, se vive, a quién le toca, simplemente porque en un momento dado, sin hacer nada malo, nos encontramos con seres, que no les importa realizar, sin escrúpulos, sin pensar, lo qué nosotros nunca haríamos, sólo sus propios deseos prevalecen, sean de buena índole o no, e incluso nuestra propia responsabilidad de confiar y de cometer errores pensando inadecuadamente o lo que no es, incluso avisados, por ingenuos.

Es en esa gran diferencia, dónde deberemos sobrevivir con los resultados, experimentar, superar, logrando ser aún si cabe, mejores personas, dejando atrás el pasado y lo pasado, pues al final, es lo qué vale, y vale, para nosotros.


Un mejor mundo, se logra, en, y dentro de nosotros, aún en nuestros momentos de "soledad" prevalece lo qué somos.

Y lo percibimos irremediablemente, para bien o para mal.

Son desde el bien, silencios cautivadores. En paz y desde la paz.

Y sólo, lo sabemos nosotros, cada uno de nosotros.


Por Montse Cobas.