Nuestro templo sagrado, protege nuestra Alma, lo que en verdad somos. De ahí cuidarlo en más de un sentido sobre todo alimentándose bien, cuidar las emociones y lo qué recibimos exteriormente. Hasta con quién lo compartimos sexualmente, debería ser, un exteriorizar y compartir del amor existente entre dos personas, una comunicación mutua de ese amor, de ese sentir por el otro sin prácticamente palabras, un consorcio en amplitud, compartiendo lo mejor de ambos, no meramente, tener gozo por disfrute. ¿Y después de ello qué? El acto sexual es sagrado, y cómo tal, se debería mantener unas reglas, normas, cuidados. Cada uno ha de decidir, y qué decida sabiendo. Pero... cuánto desconocimiento de esté tema. El tiempo, y sólo el tiempo, las experiencias nos da sabiduría, saber y conocimiento. Os paso una información recogida de internet. Lo siguiente explica mucho, sí sois observadoras, y sin serlo, a veces, es muy evidente. 👇 Los científicos han descubierto que u...
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