Y aún existieran indicios de guerra, aún el auto-control, costará, tu intelecto se deteriorara, no dieras más de sí, tu interno se descolocara, y la angustia te ganara, sólo, tú, en esos momentos, puedes poner remedio, haciendo el sustento por igual qué el resto, la fuerza, se hace desde dentro, movilizando energías idóneas, correctas, a lo que queremos y buscamos, y la paz se restaura, emanando en ella, tú serenidad más reconfortante, aún llores por instantes, las situaciones, están dentro del caos qué sucumbe, sin embargo. Somos, fuertes, y hemos de ejercerlo, por la posteridad, esa que se deja ver, detrás de tanto deterioro, el renacer, está ahí, debemos hacerlo sucumbir, y entonces va apareciendo, a través de tantos contrastes, que obstaculizan, pero, aún cueste, se va abriendo paso, el que Nosotros le demos, y, hemos de ser fuertes, fuertes ante la adversidad, que todos vivimos, fuertes, para el amor, para el ren...
Entra en un mundo real. La otra realidad.