LA LUNA NO TIENE ESPEJO. Cuento para adultos o no tan adultos. Por Montse Cobas.



LA LUNA NO TIENE ESPEJO.

Estaba la luna en silencio, observante y sintiendo, lo que a su alrededor se movía,
esencias que la rozaban como la más suave caricia, en su interior, bullía, se daba cuenta del movimiento de su materia, seres vivientes que danzaban al son de su propia fuerza, haciendo y des-haciendo en sus entrañas, pero Ella atenta permanecía, serena como la flor que expande su olor sin dejar de ser ella misma.
Así en un momento del Universo, en el cual la novedad se acrecentaba, viajeros alrededor de ella pasaban, meteoritos sin destino de una cruel mirada, el fin de la existencia de un cuerpo, repartiendo-lo por el espacio,
la energía y la fuerza llevaban y así la dirección tomaban.
Ella sorprendida, ¡novedades a la vista!, no sin dejar de mostrar su moles-tía del impulso que recibía, y del ruido que ello traía.
Fija estaba, y sin embargo, se desplazaba, levemente, sus habitantes ni lo sentían,  pero... Ella sí,
-¡qué desazón! se decía.
Pero...
Mostraba sabiduría, serena se mantenía sin quitar ojo de lo nuevo que veía, lejos, ya lejos...
Observante hacia la Tierra, pues, dirección ellos llevaban, hacia un colapso estrepitoso...
Qué ruido que dejaban, particulas que repartían. Calores y diferencia de energías, las distorsionaba, eso mentalizaba.
Mientras tanto quisiera avisar a la Tierra, pero no podía por más que emanaba su palpitar, la comunicación llegaba diferente, y la Tierra la miraba.
-¿Que hace la Luna que expande diferente? Pensaba.-
-¡Que aires mas raros se sienten!
-¡Qué estorbo, siento una vibración diferente, fuerte!, recapacitaba. Haciéndola temblar, sin poder evitarlo.

Todo vibraba, hasta el mar, se inquietaba. ¿Que ocurre? También recapacitaba.

La Luna se daba cuenta de la inquietud de la Tierra, pues varió su emanación, y irradiaba diferente, todo el Universo lo sentía, unas partes más y otras menos, pero todo él percibía el transito de lo nuevo y lo que ejercía a su paso.

La Luna ideaba la forma de poder enviarle un mensaje a la Tierra, avisando-la, de que algo redondo se les acercaba, pero no encontraba nada, aún-que pensó, 
-Poco puede hacer aún lo supiera. 
-Sí, inmediatamente afirmo, tranquilizarse y así expandir y separar con su materia.
-¡Un espejo!, ¡un espejo!, se dijo esperanzada,
-Para enviarle un reflejo, el reflejo de la Luz del meteorito y así lo viera, pero...
La Luna... no tiene espejo.
Pero... si, esencia.

Por Montse Cobas.

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